Pontificio consejo para el diálogo interreligioso: cristianos y budistas deben combatir la corrupción

El Pontificio consejo para el diálogo interreligioso ha publicado un mensaje por el Vesakh, que es la festividad más importante para los budistas: en ella se conmemoran los principales acontecimientos de la vida de Buda.

La fiesta del Vesakh/Hanamatsuri 2018, se celebra en los países de cultura budista en fechas diversas, según las diferentes tradiciones. Este año en la mayor parte de los países de tradición budista serà celebrada el 29 de mayo.

«En el documento, firmado por el Card. Jean-Louis Tauran y por Mons. Pier Luigi Celata, presidente y secretario del dicasterio (ministerio), se afirma que «este año queremos reflexionar con vosotros sobre la urgente necesidad de promover una cultura libre de la corrupción. Un fenómeno que conlleva al abuso de posiciones de poder buscando una ganancia personal, ya sea en el sector público como en el privado, y se ha convertido en un escándalo de tales dimensiones que hasta las Naciones Unidas han indicado el 9 de diciembre como, la Jornada Internacional contra la corrupción»

Es la intención de la oración del Papa Francisco para el mes de 2018 era: ‘Digamos ‘no’ a la corrupción’. En el denunciar ‘el pecado de la corrupción’, él reconoce que ella se encuentra en todo el mundo entre los políticos, hombres de negocios y ministros eclesiásticos. Al final quienes pagan el precio de la corrupción son los pobres».

«Queridos amigos como los budistas consideran la corrupción como un estado mental malsano, que causa sufrimiento y contribuye a la contaminación de la sociedad. Los budistas identifican tres toxinas principales: avidez, odio, y desilusión o ignorancia- como fuentes de este flagelo social que se debe eliminar por el bienestar del individuo y de la sociedad».

«Las enseñanzas y la práctica budista no sólo desaprueban la corrupción, sino que también transforman el aspecto malsano del estado mental, de las intenciones, de los usos y acciones de los corruptos».

«Aunque ambas tradiciones religiosas denuncian firmemente el mal de la corrupción, se reconoce con tristeza que algunos seguidores participan en prácticas corruptas, y esto lleva a una mala administración, asociación para la corrupción y el saqueo de los activos de la nación. La corrupción, se lee por último en el mensaje del dicasterio, pone en riesgo la vida, porque implica un bajo crecimiento económico, inversiones débiles, inflación, devaluación monetaria, la evasión fiscal, graves desigualdades, escasa educación, infraestructuras de nivel inferior y un degrado ambiental».

«También amenaza la salud y la seguridad de individuos y comunidades. La gente está escandalizada de ver a políticos incompetentes y corruptos, de una legislación ineficiente y de la incapacidad de investigar sobre los casos de corrupción más importantes. Han surgido movimientos populistas, a veces motivados y apoyados por el fundamentalismo religioso, que protestan contra las violaciones de la integridad pública».

«Creemos que la corrupción no se puede combatir con el silencio, y que las ideas que parten de buenas intenciones son inadecuadas a menos que no se metan en práctica, sólo así se podrá eliminar este fenómeno. Por tanto, se lee en el texto, nosotros, budistas y cristianos, radicados en nuestras respectivas enseñanzas éticas, debemos colaborar para prevenir la corrupción erradicando las causas subyacentes y eliminar la corrupción de las raíces, donde las hay»

«En este esfuerzo, la principal contribución será la de animar a los respectivos seguidores, a crecer en la integridad moral y en el sentido de equidad y responsabilidad. Además, seguir un compromiso común en el combate de la corrupción, que incluya la cooperación con los medios de comunicación y con la sociedad civil para prevenirla y denunciarla, crear una conciencia pública de la corrupción, responsabilizar de sus acciones a los empleados públicos que arrasan con los bienes nacionales sin considerar sus afiliaciones étnicas, religiosas, políticas o de clase; debemos enseñar e inspirar a todos, pero especialmente a los políticos y el personal de las administraciones públicas en actuar con la máxima integridad fiscal, exigir los debidos procesos legales para recuperar los bienes robados a causa de la corrupción y asegurar a la justicia los responsables de estos delitos, alentar a que participen más mujeres en la política, y negarle los cargos públicos a aquellos envueltos en actividades ilegales, introducir instituciones transparentes e inclusivas basadas sobre la legitimidad por un buen gobierno, la responsabilidad y la integridad».

 

Fuente: InfoCatólica

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