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DR. ADOLFO GARCÍA DE LA SIENRA

Profesor Investigador Universidad Veracruzana


Buenas tardes a todos y muchas gracias al Maestro Alan Sánchez y al Gobierno de Querétaro, al CISAV, al Consejo, y a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días que tan amablemente nos han extendido ésta invitación a un tema tan relevante como es el de la Libertad Religiosa.

Quisiera hablar sobre aspectos históricos de la Laicidad en México, pero no restringible del pasado, traerlo también al futuro, presente y al futuro también. Para poder discutir el tópico de la Laicidad en México es menester introducir algunas distinciones preliminares. Una es entre Libertad Religiosa y Tolerancia, otra entre el Laicismo cómo separación entre la Iglesia y el Estado y el Laicismo cómo militancia anticristiana.

Lo que éste foro defiende es la libertad religiosa plena, no la mera tolerancia y el laicismo lo defiende también como diferenciación de las esferas de la Iglesia y el Estado.

Después de explicar éstas distinciones y los fundamentos tanto de la Libertad Religiosa como de la diferenciación Iglesia-Estado trataré brevemente la historia del Laicismo en México desde sus orígenes en el Siglo XIX y terminaré haciendo una reflexión sobre el papel que las fuerzas judeocristianas, si se me permite llamarlas así para incluir no nada más a las iglesias cristianas sino incluso a otras que también se ubican en la tradición judío cristiana, el papel que estas fuerzas deberían desempeñar en la arena pública actualmente.

El Laicismo, el Laicismo como diferenciación, Max Weber ha realizado a profundidad el proceso histórico de diferenciación de las esferas sociales; aunque la formulación de su principio se debe a los pensadores calvinistas Juan Altusio y Abraham Kuyper. Altusio formuló éste principio en los siguientes términos, cito: “hay leyes propias, peculiares de cada consociación –nosotros diríamos de cada institución o de cada ámbito o de cada esfera social con la que ellas se rigen– y éstas son distintas en cada especie de consociación como la naturaleza de cada una lo exige”, esto se escribió en 1603, se publicó en 1603 en un libro muy importante “Politica Methodicae Digesta”, es un tratado de Filosofía Política.

El pensador holandés reformado Herman Dooyeweerd reconoce que ésta formulación puede ser considerada la primera formulación moderna del Principio de la Soberanía de las esferas en las relaciones sociales. Aunque por lo que concierne a su particular elaboración, la Teoría de la Simbiosis permaneció dependiente de las condiciones históricas de su país en ese tiempo, es decir, Alemania. Por cierto, que Altusio es el primer doctor que introduce el concepto de “subsidiariedad” incluso utilizando en latín la palabra “subsidia” en éste libro que he mencionado, que es una de las piedras angulares de la doctrina social católica; ¿Nos la deben, eh?

Abraham Kuyper formuló el concepto de “Soberanía de las Esferas” mostrando con énfasis su origen confesional escriturado. En efecto, el concepto de Soberanía de las Esferas brota de la confesión que proclama a Cristo como Rey Soberano de Todas las Cosas, Poseedor de toda potestad en los Cielos y en la Tierra. “Toda potestad me es dada en el Cielo y en la Tierra” nos dice Mateo 28:18.

Cómo, nos dice Kuyper, “bienaventurado y solo soberano, Rey de Reyes y Señor de Señores; el Único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto y ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno.”. Y señalaba Kuyper: “aquí radica el Glorioso Principio de la Libertad”. Y esto es de todas las libertades de las que ya nos habló el Doctor Mansueti. Esta perfecta soberanía del Mesías sin pecado, al mismo tiempo niega y desafía directamente cualquier soberanía absoluta entre los hombres pecadores de la Tierra y la hace dividiendo la vida en esferas diferenciadas que poseen cada una su propia soberanía. Lo que esto significa es que la vida social humana está dividida en esferas de autoridad, cada cual con su propia lógica y naturaleza; de modo que la autoridad de una no puede, sin destruirlas o distorsionarlas, inmiscuirse en la autoridad de los demás.

La Universidad ejerce dominio científico, la Academia de Bellas Artes posee poder artístico, el Gremio ejerce dominio técnico, el Sindicato gobierna las relaciones laborales y cada una de éstas esferas o corporaciones es consiente del poder de juicio independiente, exclusivo y acción dotada de autoridad que es su propia esfera de operación. Detrás de éstas esferas orgánicas con soberanía estética y técnica, se abre la esfera de la familia con su derecho al matrimonio, la paz doméstica, la educación y la propiedad y en ésta esfera también, la cabeza natural es consciente de ejercer una autoridad inherente, no porque el Gobierno lo permite, sino porque Dios lo ha impuesto.

La autoridad paterna tiene sus raíces en la misma sangre vital y ha sido proclamada por el Quinto Mandamiento, nos dice Kuyper.

Esta soberanía se afirma de muchas maneras, en los diferentes oficios por ejemplo encontramos profesionales de gran talento que ejercen autoridad en su campo, incluso en contra de gran oposición. Éste dominio no proviene de una investidura estatal, sino de la soberanía misma de la vida; que en éstas esferas Dios gobierna tan suprema y soberanamente a través de sus virtuosos escogidos, como ejerce dominio en la esfera del estado mismo a través de sus magistrados elegidos.

Si bien Weber omite toda referencia a las escrituras en su análisis, reconoce el proceso histórico de diferenciación de las esferas y admite el papel de la ética protestante en el calvinismo en la forma que asumió en el norte de Europa. Más bien, Weber ve el proceso de diferenciación de las esferas como un proceso de racionalización social, sobre todo las ciencias y la tecnología, el arte, el derecho y la moral.

Ahora déjenme hablar del laicismo como militancia cristiana. El proceso de diferenciación de las esferas no es ideológico sino histórico y se impone de manera forzosa sobre las sociedades, puede variar la forma en que es conceptuado dependiendo de los presupuestos filosóficos desde los que se mira, pero es un hecho que se exige ser reconocido por todos.

En los países del norte de Europa, el proceso de diferenciación se vio ligado a la ética protestante, pero los países románicos, particularmente Francia y México, el proceso estuvo ligado a procesos revolucionarios con fuertes manifestaciones anticlericales. En México en particular asumió la forma de un conflicto entre los llamados Conservadores y los llamados Liberales.

Pero, ¿Cuál era el trasfondo real de éste conflicto? El pensamiento de la ilustración entró a México a través de la magnífica obra del clérigo Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos, filósofo eclesiástico que enseñó en el colegio de San Francisco de Sales en San miguel el Grande, actualmente llamado San Miguel Allende. Al cual colegio convirtió en una institución a la altura de las más avanzadas de Europa pero otros clérigos aplicaron las concepciones ilustradas a la condición de la Nueva España a principios del siglo XIX; los obispos Luis Fernando de Hoyos y Mier, Antonio de San Miguel, Manuel Abad y Queipo Obispo de Michoacán y maestro de Miguel Hidalgo y Costilla produjeron reformas junto con el Dean José Pérez Calama que décadas después iban a despertar una enorme reacción por parte de ciertos sectores de la iglesia.

En los escritos de Abad y Queipo aparece el primer análisis lucido del latifundio y de los efectos distorsionadores que habría creado en el cuerpo social y se hace una revisión penetrante de los problemas económicos y sociales que frenaban el desarrollo de la colonia, según nos dice Flores Cano en un libro del Colegio de México, sin embargo a pesar de que fue el clero mexicano el principal impulsor del pensamiento ilustrado en México, el principal analista de los problemas del país y el que empezó a proponer las reformas necesarias para el progreso de México del catolicismo de mediados del siglo XIX no habían desarrollado todavía una doctrina social apropiada para los nuevos tiempos y el Alto Clero fue protagonista de una enorme oposición a las reformas racionalizadoras, podríamos decir, de la Ley Juárez de 1855 y posteriormente de las Leyes de Reforma de 1857, las cuales simplemente respondían al programa que el gran pensador liberal José María Luis Mora, también clérigo, había formulado décadas antes.

El programa liberal de Mora identificaba cuatro grandes necesidades.

Primera: el respeto a los derechos del hombre violentados por las administraciones públicas apoyadas en la tradición conservadora, la intolerancia religiosa y la brutalidad jurídica.

Segundo: la supresión de fueros y privilegios cuya existencia mantenía trabado el desenvolvimiento de la república, estos fueros los tenían tanto la Corporación Eclesiástica como la Corporación Militar y ahora la tienen la Corporación de los Políticos, queremos que se quiten esos fueros. Nadie, nadie debe tener fueros en este país, absolutamente nadie; se los quitaron al clero y se los pusieron ellos ¿verdad? Y ha sido un verdadero abuso, nadie va a perseguir a un diputado por el hecho que defienda una ley o dé un argumento para una mejoría social, el problema no está ahí, sino que se ha abusado del fuero que todos nosotros sabemos, entonces: ¡cero fueros en éste país! Es la petición que todo el pueblo de México, creo yo, está haciendo en éste momento.

Tercer punto: la promoción de la circulación de la riqueza que estaba estancada, estaba estancada en manos de grupos minoritarios y la aplicación de una política económica y social orientada a estimular el crecimiento del producto nacional y la elevación de los niveles de vida. Y aquí hay que hacer una precisión histórica importante porque siempre los libros de texto y nos dicen los profesores en las escuelas, en la interpretación estándar oficial de la Historia de México que la iglesia detectaba grandes propiedades; mucha de esa propiedad que se dice detectaba la Iglesia eran las propiedades comunales de las comunidades indígenas que la Iglesia administraba y entonces con la Ley de Manos Muertas se expropian estas tierras y con ellas se expropian también a los pueblos, se les quita sus tierras comunales, se les quitan sus ejidos y ¿Qué creen?, No las repartieron entre los campesinos indígenas para crear una clase pequeña burguesa agrícola o agropecuaria, no, se la quedaron ellos ¿eh? Entonces fíjense bien lo que pasó en esa etapa de la Historia de México para que no estemos buscando chivos expiatorios todo el tiempo. Es importante ese tema.

Cuarto punto: el estímulo a la unidad nacional por medio de la colonización de las vastas extensiones del territorio marginadas por la distancia y la ausencia de una población fuertemente enraizada en costumbres y sentimientos mexicanos. Texas, 5 mil mexicanos viviendo en Texas, Nuevo México, más bien los descendientes de los españoles Cabeza de Vaca y compañía, casi nadie vive ahí, muy pocos mexicanos; en Arizona, quiero saber cuántos, en California había más población mexicana, efectivamente, pero la realidad es que estaban prácticamente despojados de sus territorios; entonces esa era una preocupación de José María Luis Mora.

Claramente las leyes de 1855 y 1857 respondían a estas necesidades con la excepción de la última, pues nuestra pérdida de los territorios del norte ya se había consumado la década anterior. El laicismo anticlerical del siglo XIX, a pesar de haber estado influenciado por las ideas de la ilustración francesa, no surgían de un odio al evangelio o a la iglesia, los liberales mexicanos de ese tiempo solían ser buenos católicos y solo querían limitar el poder de su Iglesia a su esfera correspondiente pues pensaban que viejas prácticas corporativas estaban siendo un obstáculo al consejo de diferenciación y racionalización de las demás esferas creando severos problemas al desarrollo del capitalismo. Muy diferente iba a ser el laicismo anticlerical postrevolucionario, cuya meta no era limitar el poder de la Iglesia a su esfera o promover el desarrollo capitalista de México, más bien la furia anticatólica de la década de los años 20s del siglo XX obedecía al ímpetu de expansión de la esfera del estado por los regímenes revolucionarios. El régimen veía en el movimiento social católico, incluso más que en la Iglesia Institucional, un obstáculo a su tendencia estadista hegemónica y totalitaria; deben saber ustedes que para formar las corporaciones como la CROM, la CTM, etc., se trajeron asesores de Mussolini, de la Italia de Mussolini. Es por ello, por ejemplo, que la CROM se dedicó a destruir el movimiento sindical católico y el Callismo a combatir la educación católica.

Jean Meyer, gran historiador de La Cristiada describe de manera detallada y elocuente la rabia de los jacobinos revolucionarios contra el catolicismo al cual culpaban de todos los males habidos y por haber. La anulación de la única fuerza social capaz de poner límites a su expansión dio lugar a una estructura política corporativista y autoritaria, la cual alentó concesiones patrimonialistas que generaron una poderosa cultura de la corrupción y frenó el desarrollo político de México durante 70 años.

Entonces déjenme terminar con el tema de la Libertad Religiosa propiamente. La Libertad Religiosa no debe confundirse con la tolerancia, ni con la mera libertad de cultos. Es libertad para sostener públicamente posiciones filosóficas inspiradas en la cosmovisión que se deriva de la propia confesión de fe, a diferencia del Liberalismo Ilustrado del siglo XIX el cual estaba basado en una metafísica racionalista, el nuevo Liberalismo que proponemos, lo que el Doctor Mansueti ha llamado “Liberalismo Clásico”, se propone retomar el espíritu de pensadores como José María Luis Mora, sus preocupaciones por los problemas nacionales e hispanoamericanos en general pero con un fundamento crítico estructurado, no con la razón abstracta de la Ilustración Francesa, no con la razón abstracta de la Aufklärung alemana, de la Ilustración Germánica Kant, sino precisamente un fundamento bíblico estructural y ya lo dije, la Soberanía de las Esferas.

Este Liberalismo ha sido llamado Liberalismo Clásico, repito, por el Doctor Alberto Mansueti pero tal vez sería más exacto llamarlo Liberalismo Cristiano o Liberalismo Clásico Cristiano para distinguirlo de aquel Liberalismo racionalista del siglo XIX… nada más que aquí no lo podríamos llamarlo Liberalismo Cristiano porque la Constitución nos lo prohíbe pero es eso. Uno de los principios de éste liberalismo, repito, es la soberanía de las esferas la cual conduce a gobiernos limitados a la función de la justicia pública y la creación de los bienes públicos necesarios, a la producción de administración de infraestructura, esto implica combatir el escapismo, el rentismo y buscar distribuciones justas de la riqueza basadas en una economía industrial competitiva como la que nos está enseñando Querétaro; Querétaro se ha movido en ésta dirección de manera ejemplar.

Pero también defender los valores morales de la cristiandad, eso es lo que está en riesgo. Ya lo decía el Doctor Mansueti “va a llegar el momento en que si tú le enseñas a tu hijo que el matrimonio, que el único matrimonio correcto, es el de un hombre y una mujer, te van a llevar a la cárcel y se van a llevar a tu hijo para que el Estado lo eduque” ese es el riesgo que estamos viviendo ahorita. Defender los valores morales de la cristiandad; esto no quiere decir los evangélicos, no quiere decir los presbiterianos, la iglesia católica, los católicos… quiere decir todos.

La promoción del aborto como si fuera una práctica bondadosa, todo esto, la promoción del aborto, la promoción de la agenda homosexual entre los niños. No estamos atacando a las personas de orientación o de preferencias sexuales diferentes; tienen todo nuestro respeto, absolutamente todo, el punto no es ese, el punto es, ¿Quién va a educar a tus hijos? ¿Me explico bien? Ese es el tema que estamos discutiendo aquí, no estamos en contra de la comunidad gay, no estamos en contra de la comunidad lésbica, simplemente lo que queremos es nosotros hacernos cargo de los valores que se le van a inculcar a nuestros hijos, eso es lo que está en riesgo, eso es lo que se opone a la Libertad Religiosa concretamente.

Así que, el Movimiento Social Cristiano, debe oponerse con determinación ante esto pues pretenden establecer como verdades evidentes francas perversiones destructivas de la sociedad; puede llegar el momento en que sea un delito discernir de éstas perversiones así como fue un delito discernir de los regímenes totalitarios.

O incluso, puede llegar el caso que dicha discernición sea catalogada como una enfermedad mental como lo fue la oposición al socialismo en la extinta Unión Soviética cuyo régimen encerraba a los disidentes en manicomios, entonces, si tú no estás de acuerdo con el régimen es que tienes un problema mental y entonces te metían a una institución o un hospital psiquiátrico y te mantenían sedado, drogado y con camisas de fuerza porque solamente un loco puede oponerse al socialismo ¿verdad?

Y eso mismo está pasando ahora en el nivel cultural, en el nivel cultural puede llegar a suceder algo por el estilo.

Así que la principal a la Libertad Religiosa es, hoy por hoy, ese tipo de cultura que se nos quiere imponer como políticamente correcta, como defensora supuestamente de derechos pero que en realidad va en contra de lo que nosotros siempre hemos defendido como valores morales.

Muchas gracias.

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