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Día Internacional de la Tolerancia

 

El día de ayer, jueves 16 de Noviembre del 2017, se celebró el “Día Internacional de la Tolerancia” por lo que Conciencia Nacional junto con el Consejo Interreligioso de Morelos llevaron a cabo el Foro “Día Internacional de la Tolerancia” en la ciudad de Cuernavaca. En este evento el Dr. Sergio Cuevas Urrea, Presidente de Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa hizo un pronunciamiento en favor de la Tolerancia, y más específicamente la Tolerancia Religiosa.

Buenas tardes amigos y amigas.

Me llena de un inmenso gozo verlos a todos reunidos aquí en este Foro de Tolerancia Religiosa en el marco del “Día Internacional de la Tolerancia”, es para mi un honor dirigirme a ustedes con esta participación.

Hoy nos unimos a celebrar en especial la Tolerancia Religiosa, y me refiero a la palabra - TOLERANCIA - en su significado de - RESPETO - vaya, precisamente el respeto, la aceptación y el aprecio a la vasta diversidad cultural, religiosa y de nuestras formas de expresión. Son estos valores los que buscamos promover como organización a lo largo de todo el país y entre todas las denominaciones.

Es de suma importancia para mi estar aquí presente, ya que estoy consciente del trabajo realizado en favor de los Derechos Humanos y la tolerancia en el estado de Morelos.
Se que, a pesar de las diferencias dogmáticas, podamos trabajar en conjunto para el beneficio del estado, las comunidades y sus habitantes en todos aquellos temas sociales que nos unen.

Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, organización la cual me honro presidir, es una asociación civil, sin fines de lucro, no gubernamental y laica. Desde su formación, Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, ha tenido el propósito de actuar en la promoción y la defensa de los derechos humanos relacionados con la la libertad religiosa, la objeción de conciencia y la familia. Esta gran labor sólo puede lograrse gracias a la participación y el apoyo de las diferentes organizaciones religiosas en el país, la sociedad civil y del Gobierno.

Es gracias a estos tres ejes; y a ustedes que nos acompañan el día de hoy, que tomaron la decisión de asistir y participar de este esfuerzo, que nos honramos en celebrar a la Tolerancia como cimiento sobre el cual los derechos humanos se sostienen.
Esta tolerancia reconoce nuestra diversidad, fomenta el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación, así como fortalece la Libertad de Pensamiento, de Conciencia y de Religión, siempre a buscando consolidar la unidad; en favor de erradicar la intolerancia, y de generar una cultura de paz.
Para vivir la Tolerancia, primero debemos entender su capacidad unificadora y proveedora de paz, entendiendo esto, podemos fortalecerla y difundirla.

En México conocemos la importancia de la unidad; reconocemos que nuestras diferencias suman al tejido social... Nuestras diferencias, nos hacen más fuertes y nos permiten crecer como sociedad. Es gracias a la tolerancia que en nuestro país convive la pluralidad religiosa donde están incluidas las minorías. Esta pluralidad religiosa enriquece la sociedad mediante la convivencia y respeto de las creencias y doctrinas practicadas.

Los creyentes de todas las religiones deben recibir los mismos derechos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en todos los tratados internacionales firmados y ratificados por México, los culés garantizan la libertad de pensamiento, conciencia y religión sin limitantes, protegiendo así todas las creencias religiosas.

Es por eso que la tolerancia, en un país tan diverso, debe ser una condición para la paz. Debe ser el motor que nos impulse a desarrollar una sociedad inclusiva a las creencias de los que nos rodean ya que esto a la larga nos va a beneficiar, haciéndonos más receptivos a las ideas y talentos de esta sociedad.

Fue en el año 1995 que la UNESCO adoptó la Declaración de Principios sobre la Tolerancia y ésta afirma, entre otras cosas, que el ser tolerante de ninguna manera significa ser simplemente indulgente o indiferente; la verdadera tolerancia se basa primordialmente en el respeto, en el saber apreciar la riqueza y la variedad de las culturas y las formas de expresión. La Declaración describe a la tolerancia no solo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para todos los individuos, los grupos sociales y religiosos y los estados; pidiendo a estos últimos que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad.

Por eso quisimos venir a celebrar en Morelos el Día Internacional de la Tolerancia; sabemos los retos que enfrentamos en el país en materia de tolerancia religiosa, es por lo que debemos continuar nuestro trabajo, los tres ejes que mencioné: organizaciones religiosas, sociedad civil y el gobierno, estatal y federal; para poder garantizar la tolerancia, siempre en favor de las libertades de pensamiento, de conciencia y de religión. Aun cuando estos ejes no estén siempre congenien del todo, unos con los otros, no debemos olvidar que lo más importante es el respeto de los ciudadanos y las diversas culturas y denominaciones.
Profesar una fe, ser parte de una práctica espiritual e identificarse con una comunidad de creyentes debería ser considerada una experiencia unificadora que permita el crecimiento de nuestra fe y espiritualidad. Pero con frecuencia, nos encontramos con individuos que ven en la religión y en aquellos que la profesan, un ser al cual violentar, denigrar y discriminar; esto genera acciones negativas, como el odio, la persecución y muchas veces, la violencia. Ahora bien en este sentido quisiera expresar una frase conocida... “Tolerancia para los Intolerantes”, que tiene un profundo sentido que invita a la coherencia entre el decir y el quehacer.

Debemos saber que la discriminación religiosa está prohibida explícitamente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación; ya que se entiende que la libertad religiosa y el estado laico son dos dimensiones inseparables, por lo que forman parte de las libertades a las que aspiramos como una nación de igualdad y sin discriminación.

Debemos combatir la intolerancia porque afecta a las personas en sus convicciones de manera íntima, le impide ejercer su libertad y sólo genera una cadena de desconfianza que nos limita a avanzar positivamente como país multicultural e interreligioso ya que todas las religiones, todas sus creencias y sus prácticas lo único que pretenden es abonar a la paz y al bien común. Ningún conflicto entre estado y religion o entre religiones es positivo, si su única finalidad es crear aislamiento o violencia sobre las otras personas.

Pero ¿Cómo combatimos la intolerancia?

¿Qué pasos podemos seguir?

Un elemento clave para combatir la intolerancia es la educación ya que con ésta podemos ayudar a las comunidades a generar actitudes consientes basadas en el respeto, el entendimiento y el comportamiento ético. La diversidad de religiones no debería jamás de ser motivo de conflicto sino debe ser considerada como una riqueza para todos nosotros.

Para luchar contra la intolerancia religiosa debemos abordarla desde varios frentes:


  • Luchar contra la intolerancia religiosa requiere de un marco legal: El Gobierno debe aplicar las leyes sobre derechos humanos, prohibir y sancionar crímenes en contra de las minorías religiosas sin importar si son cometidas por sectores privados, públicos o por individuos. Al mismo tiempo, el Gobierno debe garantizar a cualquier denominación que se vea discriminada el acceso igualitario a la justicia para evitar que estas disputas desemboquen en violencia.


  • La Educación es de suma importancia: Como ya había comentado, la educación es clave para prevenir cualquier tipo de intolerancia ya que esta normalmente nace de la ignorancia y del miedo; miedo a lo desconocido, a los estereotipos y a las creencias distintas. Estos miedos comúnmente se aprenden desde niños y es por eso que hay que poner énfasis en enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los niños para que puedan tener una actitud más abierta y generosa hacia los demás. Esta educación debe ser responsabilidad no solo de las escuelas, sino de los padres, de los centros de trabajo y de los mismos centros religiosos para promover el entendimiento y la tolerancia.


  • Para combatir la intolerancia hace falta acceso a la información: para prevenir actos de intolerancia debemos promover leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa para evitar que grupos de odio usen discursos discriminatorios en contra de alguna denominación religiosa sin ningún fundamento más que su propio odio e ignorancia.


  • Debemos ejercer una toma de conciencia individual: Esto es importante ya que la intolerancia religiosa solo puede mantenerse con vida si es parte de un círculo vicioso de intolerancia. Los estereotipos, los insultos, las bromas raciales y religiosas son ejemplos de esta intolerancia y se han vuelto tan comunes que muchas veces las pasamos por alto. Sin embargo, es importante que como individuos nos preguntemos si acaso somos parte de este círculo vicioso y de ser así, debemos hacer un acto íntimo de conciencia y cuestionarnos sobre el porqué de estas actitudes.


  • Para luchar contra la intolerancia religiosa se necesitan soluciones a nivel local: A pesar de que la intolerancia religiosa es un problema a nivel global, las soluciones se pueden encontrar a nivel local, incluso de manera individual ya que, ante actos de intolerancia, el gobierno o las instituciones religiosas no pueden solucionarlos solos; requieren de la participación de las organizaciones civiles, de la comunidad, de los individuos.

    Si Morelos se afirma como pluralmente religioso, se tiene una responsabilidad compartida entre los profesantes de cualquier credo, Iglesia, espiritualidad y aun entre los no creyentes, en tanto que todas las personas, como ciudadanos y ciudadanas, compartimos los mismos derechos y las responsabilidades en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

    Debemos demostrar con acciones que ninguna cultura ha crecido jamás en el aislamiento, que la diversidad religiosa es una fuerza y no una debilidad. Debemos reiterar que la tolerancia no es simplemente aceptar de manera pasiva e ingenua las diferencias de los demás, sino que es una lucha constante por el respeto de los derechos humanos fundamentales. Es un compromiso diario para buscar, en nuestra diversidad, los vínculos que puedan reconciliar a la sociedad.
    Invito a pasar de la reflexión a la acción y vivir la tolerancia religiosa en nuestra sociedad.

    Ganemos así todos, armonía, paz y respeto social.

    Gracias por su atención.

     

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